Explicación
La voz, para Lacan, no se reduce al sonido ni al lenguaje hablado. Es un objeto pulsional que permanece como resto de la entrada del sujeto en el lenguaje. Puede adquirir un lugar privilegiado tanto en la experiencia amorosa como en determinados fenómenos clínicos, especialmente en las alucinaciones auditivas de la psicosis.
Ejemplo cotidiano
Una misma frase puede producir efectos muy distintos según la voz que la pronuncie o la posición subjetiva desde la que sea escuchada.