Explicación
La formación del analista no consiste únicamente en adquirir conocimientos o aprender una técnica. Tradicionalmente se organiza alrededor de tres elementos: análisis personal, enseñanza teórica y supervisión clínica. Las instituciones psicoanalíticas establecen criterios para desarrollar y reconocer este recorrido. Sin embargo, desde la perspectiva de Lacan, ninguna acreditación puede producir por sí misma la posición del analista. La formación exige también una transformación de la relación del sujeto con el saber, el deseo, la autoridad y la transferencia.
Ejemplo cotidiano
Un candidato puede completar seminarios, supervisiones y años de análisis, pero su formación no se reduce al cumplimiento de esos requisitos: también importa lo que su propio análisis haya transformado.