Su aportación principal
Spitz fue uno de los pioneros en estudiar científicamente el desarrollo psicológico durante los primeros meses de vida. Frente a una visión centrada únicamente en la alimentación o en las necesidades biológicas, demostró que el afecto, la presencia continuada de una figura cuidadora y la interacción emocional son elementos esenciales para el crecimiento saludable del niño.