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Psicoanálisis y verdad

¿Existe una verdad sobre nosotros mismos o toda verdad depende del punto de vista desde el que la observamos?

Intermedio 15 min
Psicoanálisis y verdad

¿Existe una verdad sobre nosotros mismos?

No siempre sabemos por qué hacemos lo que hacemos

Una persona termina una relación y asegura que ya no estaba enamorada.

Alguien cambia de trabajo convencido de que buscaba un mejor sueldo.

Otra persona afirma que nunca quiso tener hijos.

Todas ellas pueden estar diciendo algo que creen verdadero.

Y, sin embargo, con el paso del tiempo descubren que las cosas eran más complejas de lo que pensaban.

No porque estuvieran mintiendo.

Sino porque una parte de nosotros mismos no siempre resulta transparente.

El psicoanálisis parte precisamente de esa idea.

No somos completamente conscientes de las razones que orientan nuestra vida.


La verdad no es solo decir los hechos

Cuando hablamos de verdad solemos pensar en hechos.

Algo ocurrió o no ocurrió.

Una afirmación es verdadera o falsa.

Pero la verdad del ser humano no siempre funciona así.

Podemos contar perfectamente una historia y, aun así, no comprender lo que realmente nos movía en aquel momento.

Dos personas pueden vivir la misma situación y darle sentidos completamente distintos.

La verdad, para el psicoanálisis, no consiste únicamente en describir los acontecimientos.

También tiene que ver con el lugar que ocupan esos acontecimientos en nuestra propia historia.


Podemos engañarnos sin querer

Solemos imaginar el autoengaño como una decisión consciente.

Como si una parte de nosotros supiera la verdad y decidiera ocultarla.

Pero muchas veces no sucede así.

Hay personas convencidas de que no sienten celos.

Otras aseguran que nunca se enfadan.

Algunas afirman que no necesitan a nadie.

Sin embargo, sus reacciones cotidianas muestran algo diferente.

No se trata de hipocresía.

Se trata de que el ser humano puede desconocer aspectos importantes de sí mismo.

El inconsciente no deja de actuar simplemente porque no lo veamos.


Los lapsus, los sueños y los síntomas hablan

A veces decimos una palabra por otra.

Olvidamos precisamente aquello que queríamos recordar.

Soñamos con situaciones que nos desconciertan.

O desarrollamos síntomas cuyo sentido no comprendemos.

Para el psicoanálisis, estos fenómenos no son simples accidentes.

Pueden convertirse en pequeñas grietas por las que aparece una verdad que normalmente permanece oculta.

No hablan de un destino misterioso.

Hablan de deseos, conflictos y emociones que no siempre encuentran otro modo de expresarse.


La verdad del deseo

Una de las aportaciones más originales del psicoanálisis consiste en distinguir entre lo que creemos querer y aquello que realmente deseamos.

A veces perseguimos metas que, una vez alcanzadas, nos dejan vacíos.

O rechazamos oportunidades que parecían ideales para nosotros.

No siempre deseamos aquello que decimos desear.

Nuestro deseo se construye a lo largo de la historia personal, de las relaciones con los demás y de aquello que hemos perdido o imaginamos que nos falta.

Por eso conocer nuestro deseo resulta mucho más difícil de lo que parece.


¿Por qué evitamos algunas verdades?

No todas las verdades resultan fáciles de aceptar.

Reconocer determinados sentimientos puede cuestionar la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Aceptar un deseo puede entrar en conflicto con nuestros valores o con las expectativas de quienes nos rodean.

Por eso no es extraño que algunas verdades permanezcan ocultas durante años.

No porque alguien las esconda deliberadamente.

Sino porque asumirlas puede resultar doloroso.


La verdad no aparece de golpe

Muchas personas imaginan un análisis como el lugar donde alguien descubre, de repente, el secreto definitivo de su vida.

La realidad suele ser muy distinta.

La verdad no aparece como una revelación.

Va construyéndose poco a poco.

A través de recuerdos.

De asociaciones inesperadas.

De sueños.

De repeticiones.

Y, sobre todo, de la manera en que cada persona empieza a escuchar su propia historia desde un lugar diferente.

No se trata de encontrar una explicación para todo.

Sino de comprender mejor aquello que antes permanecía oculto.


Una verdad que nunca está completamente cerrada

Freud mostró que el ser humano no es dueño absoluto de su propia vida psíquica.

Lacan fue todavía más lejos al afirmar que la verdad nunca puede decirse por completo.

Siempre queda algo que escapa a las palabras.

Algo que solo puede insinuarse.

Por eso el objetivo del análisis no consiste en alcanzar una verdad perfecta.

Consiste en acercarnos un poco más a aquello que realmente nos mueve.


Quédate con esto

El psicoanálisis no entiende la verdad como una simple colección de hechos.

La entiende como aquello que, muchas veces sin saberlo, orienta nuestra manera de desear, de elegir y de relacionarnos.

Conocerse no significa descubrir una respuesta definitiva.

Significa aceptar que siempre existe algo de nosotros mismos que merece seguir siendo escuchado.

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