¿Tiene sentido todo lo que nos ocurre?
Buscamos explicaciones incluso cuando no las encontramos
Suspendemos un examen importante.
Una relación termina de forma inesperada.
Olvidamos una cita que llevábamos semanas preparando.
Repetimos una discusión que juramos no volver a tener.
Y enseguida aparece una pregunta:
"¿Por qué me pasa esto?"
Necesitamos encontrar un sentido.
A veces lo encontramos con facilidad.
Otras veces nos conformamos con cualquier explicación que calme la incertidumbre.
El psicoanálisis propone una idea diferente.
No todo tiene un sentido oculto.
Pero muchas de las cosas que parecen absurdas empiezan a cobrar significado cuando las escuchamos dentro de la historia de quien las vive.
El sentido no está siempre a la vista
Solemos pensar que comprender algo consiste en encontrar su causa.
Si sabemos por qué ocurrió, creemos haber entendido lo sucedido.
Sin embargo, en la vida psíquica las cosas rara vez son tan simples.
Un mismo acontecimiento puede tener significados muy distintos para personas diferentes.
Una pérdida puede vivirse como un fracaso.
Como una liberación.
Como una injusticia.
O como el comienzo de una nueva etapa.
El sentido no depende únicamente de los hechos.
También depende de la manera en que cada persona los vive.
Los síntomas también hablan
Cuando alguien tiene un síntoma suele querer eliminarlo cuanto antes.
Una ansiedad persistente.
Un miedo que parece irracional.
Una obsesión.
Un bloqueo.
Desde el punto de vista médico, aliviar ese sufrimiento resulta fundamental.
El psicoanálisis añade otra pregunta.
¿Qué intenta expresar ese síntoma?
No porque el síntoma sea un mensaje perfectamente codificado.
Sino porque muchas veces representa una solución que el propio sujeto encontró, sin saberlo, para afrontar un conflicto que no podía expresar de otro modo.
Por eso un síntoma puede tener un sentido.
Aunque quien lo sufre lo desconozca.
Los sueños y los lapsus no son simples accidentes
Freud observó que muchas producciones aparentemente insignificantes estaban llenas de significado.
Los sueños.
Los olvidos.
Los errores al hablar.
Los nombres que no conseguimos recordar.
Durante mucho tiempo fueron considerados simples fallos de la mente.
El psicoanálisis propuso escucharlos de otra manera.
No como mensajes que puedan descifrarse con un diccionario de símbolos.
Sino como producciones del inconsciente cuyo sentido depende siempre de la historia particular de cada persona.
El sentido se construye
A veces pensamos que el sentido está escondido en algún lugar esperando a ser descubierto.
Como si existiera una respuesta definitiva para cada pregunta.
El psicoanálisis propone una visión más abierta.
El sentido no aparece completamente formado.
Se va construyendo.
A medida que una persona habla, recuerda, asocia ideas y relaciona acontecimientos de su vida, comienzan a surgir conexiones que antes permanecían invisibles.
No se trata de inventar explicaciones.
Sino de permitir que aparezcan nuevas formas de comprender la propia historia.
Lacan: el sentido nace en el lenguaje
Lacan dio un paso más.
Mostró que el sentido no depende únicamente de las experiencias que vivimos.
También depende de las palabras con las que intentamos contarlas.
Cada palabra remite a otras.
Cada recuerdo cambia cuando lo narramos.
Cada conversación puede modificar la manera en que entendemos lo ocurrido.
Por eso el sentido nunca permanece completamente fijo.
Se transforma a medida que cambia nuestra relación con aquello que vivimos.
No todo necesita una explicación
Existe un riesgo.
Pensar que todo cuanto hacemos debe tener un significado profundo.
El psicoanálisis no sostiene eso.
No convierte cualquier detalle cotidiano en un símbolo oculto.
Muchas cosas ocurren simplemente porque forman parte de la vida.
Lo importante es distinguir entre buscar explicaciones para todo y escuchar aquello que, una y otra vez, insiste en repetirse y produce sufrimiento.
Es ahí donde la pregunta por el sentido adquiere verdadero valor.
Comprender no cambia el pasado, pero cambia nuestra relación con él
Cuando entendemos algo importante de nuestra historia, los hechos no desaparecen.
El pasado sigue siendo el mismo.
Lo que cambia es la manera en que lo habitamos.
Una culpa puede empezar a comprenderse.
Un síntoma puede dejar de ser completamente extraño.
Una repetición puede hacerse visible.
Y aquello que parecía un destino inevitable comienza a verse como una historia que puede leerse de otra manera.
Quédate con esto
El psicoanálisis no busca encontrar un significado universal para todo lo que nos ocurre.
Busca comprender el sentido singular que ciertos síntomas, sueños, palabras y repeticiones tienen para cada persona.
Porque muchas veces no es el acontecimiento lo que nos hace sufrir.
Es no comprender el lugar que ocupa dentro de nuestra propia historia.
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