¿Percibimos la realidad tal como es?
Dos personas pueden vivir el mismo hecho... y recordar cosas muy distintas
Dos hermanos recuerdan de manera diferente su infancia.
Un mismo comentario hace reír a una persona y ofende profundamente a otra.
Alguien interpreta un silencio como tranquilidad.
Otro lo vive como un rechazo.
Los hechos parecen ser los mismos.
La experiencia, no.
Entonces surge una pregunta.
¿Existe una única realidad o cada uno vive una realidad diferente?
El psicoanálisis no niega que exista un mundo compartido.
Pero sostiene que nunca accedemos a él de forma completamente neutra.
Siempre lo hacemos a través de nuestra historia, nuestros deseos y nuestra manera particular de interpretar lo que vivimos.
Vivimos en un mismo mundo, pero no en la misma realidad
Cuando hablamos de realidad solemos pensar en aquello que ocurre objetivamente.
Una puerta está abierta.
Llueve.
Un avión despega.
Un amigo no responde a un mensaje.
Los hechos existen.
Sin embargo, lo que significan para cada persona puede ser completamente distinto.
Para alguien, ese mensaje sin respuesta no tiene importancia.
Para otro, puede convertirse en la prueba de que ya no le quieren.
No ha cambiado el hecho.
Ha cambiado la manera de vivirlo.
Freud descubrió la realidad psíquica
Una de las aportaciones más originales de Freud fue distinguir entre los acontecimientos y la realidad psíquica.
Lo que influye en una persona no siempre depende únicamente de lo que ocurrió.
También depende de cómo fue vivido.
De los recuerdos que quedaron.
De las fantasías que se construyeron.
De los deseos y temores que se despertaron.
Por eso dos personas pueden atravesar una situación parecida y, años después, conservar experiencias completamente diferentes.
La realidad psíquica no sustituye a la realidad exterior.
Se superpone a ella.
Y participa continuamente en la forma en que comprendemos el mundo.
Nunca miramos desde un lugar completamente vacío
Cada nueva experiencia encuentra una historia que ya estaba allí.
Nuestros vínculos.
Las pérdidas.
Los éxitos.
Las decepciones.
Las palabras que escuchamos durante la infancia.
Todo ello influye en la forma en que interpretamos lo que ocurre.
No empezamos de cero cada mañana.
Miramos el presente con los ojos de toda nuestra historia.
La fantasía también organiza nuestra experiencia
Cuando hablamos de fantasía no nos referimos únicamente a imaginar cosas irreales.
En psicoanálisis, la fantasía constituye una forma de organizar nuestra relación con el mundo.
Nos ayuda a dar sentido a lo que vivimos.
A anticipar lo que esperamos de los demás.
A protegernos frente a aquello que nos resulta difícil aceptar.
Por eso dos personas pueden encontrarse en la misma situación y experimentar emociones completamente distintas.
No porque una vea correctamente la realidad y la otra no.
Sino porque ambas la interpretan desde historias diferentes.
Lacan: la realidad nunca coincide por completo con lo Real
Lacan dio un paso más al distinguir entre la realidad que construimos y aquello que llamó lo Real.
La realidad está organizada por el lenguaje, los recuerdos y los significados que damos a las cosas.
Lo Real, en cambio, designa aquello que no termina de encajar en nuestras explicaciones.
Aquello que irrumpe y nos deja sin palabras.
Una pérdida inesperada.
Un acontecimiento traumático.
Una experiencia que rompe nuestras certezas.
No significa que existan dos mundos distintos.
Significa que siempre hay algo de la experiencia humana que escapa a nuestra forma habitual de comprenderla.
Comprender nuestra realidad no consiste en descubrir la verdad absoluta
A veces pensamos que conocernos consiste en aprender a ver el mundo exactamente como es.
El psicoanálisis propone una idea diferente.
Consiste, sobre todo, en reconocer desde dónde estamos mirando.
Qué deseos participan en nuestra manera de interpretar.
Qué miedos colorean nuestras relaciones.
Qué historias seguimos repitiendo sin advertirlo.
No elimina la realidad compartida.
Pero nos ayuda a comprender la realidad singular que cada uno construye.
Un análisis cambia la forma de mirar
Los hechos del pasado no desaparecen.
Las personas que conocimos siguen siendo las mismas.
Las pérdidas no dejan de haber ocurrido.
Lo que puede cambiar es el lugar que ocupan dentro de nuestra historia.
Un recuerdo adquiere un significado diferente.
Un síntoma deja de parecer incomprensible.
Una repetición empieza a hacerse visible.
Y la realidad que antes parecía fija comienza a contemplarse desde otra perspectiva.
Quédate con esto
El psicoanálisis no afirma que cada persona viva en un mundo diferente.
Afirma que todos interpretamos la realidad desde nuestra historia, nuestro deseo y nuestra manera singular de dar sentido a lo que vivimos.
Comprender esa realidad psíquica no significa alejarse del mundo.
Significa acercarse un poco más a la forma en que cada uno habita ese mundo.
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