¿Recordamos realmente lo que vivimos?
Nuestra memoria no funciona como una cámara de vídeo
Hay recuerdos de la infancia que permanecen vivos durante décadas.
Otros desaparecen por completo.
A veces estamos convencidos de que un acontecimiento ocurrió de una determinada manera.
Y, años después, descubrimos que otras personas lo recuerdan de forma muy distinta.
Entonces surge una pregunta.
¿La memoria conserva el pasado tal como fue o lo reconstruye continuamente?
El psicoanálisis respondió que recordar no consiste simplemente en recuperar hechos almacenados.
Cada recuerdo forma parte de una historia que sigue transformándose con el paso del tiempo.
Recordar no es reproducir el pasado
Solemos imaginar la memoria como un archivo.
Pensamos que los recuerdos permanecen guardados esperando a ser recuperados.
Sin embargo, la experiencia cotidiana muestra otra cosa.
Cada vez que recordamos un acontecimiento también lo reinterpretamos.
Añadimos nuevos significados.
Relacionamos unos hechos con otros.
Descubrimos aspectos que antes habían pasado desapercibidos.
La memoria no es un almacén inmóvil.
Es una construcción permanente.
El inconsciente también conserva huellas
Freud observó que muchas experiencias aparentemente olvidadas seguían influyendo en la vida de las personas.
No porque permanecieran presentes en la conciencia.
Sino porque habían dejado una huella inconsciente.
Esas huellas podían aparecer de formas muy distintas.
En un sueño.
En un síntoma.
En una reacción desproporcionada.
En una repetición.
Olvidar un acontecimiento no significa necesariamente que haya dejado de actuar.
También olvidamos por algún motivo
No todos los olvidos tienen el mismo origen.
Muchas veces simplemente no prestamos suficiente atención.
Otras veces la memoria falla sin que exista ninguna razón especial.
Pero Freud mostró que algunos olvidos resultan llamativos.
Precisamente olvidamos aquello que queríamos recordar.
El nombre de una persona.
Una cita importante.
Una palabra determinada.
No significa que todos los olvidos escondan un gran secreto.
Pero algunos pueden revelar conflictos o deseos que permanecen fuera de la conciencia.
El pasado cambia de significado
Los hechos ya han ocurrido.
Eso no puede modificarse.
Lo que sí cambia es la forma en que los comprendemos.
Un recuerdo infantil puede parecer insignificante durante años.
Y adquirir un sentido completamente distinto a partir de una experiencia posterior.
Por eso el pasado nunca está completamente cerrado.
No porque cambien los acontecimientos.
Sino porque cambia la historia que construimos sobre ellos.
La memoria también está hecha de silencios
Hay recuerdos que aparecen con facilidad.
Y otros que parecen resistirse.
Algunas personas pueden hablar durante horas sobre determinados momentos de su vida.
Sin embargo, apenas encuentran palabras para referirse a otros.
El psicoanálisis no interpreta automáticamente esos silencios.
Pero reconoce que aquello que cuesta recordar o nombrar también puede formar parte de la historia subjetiva.
La memoria no está hecha únicamente de lo que recordamos.
También de aquello que permanece incompleto.
Un análisis no consiste en recuperar todos los recuerdos
Existe una idea muy extendida.
Que el psicoanálisis busca desenterrar recuerdos ocultos.
En realidad, su objetivo es diferente.
No pretende reconstruir toda la biografía de una persona.
Ni demostrar exactamente cómo sucedieron los hechos.
Lo importante no es recordar absolutamente todo.
Lo importante es comprender qué lugar ocupan determinados recuerdos en la historia de quien los vive.
Y cómo siguen influyendo en el presente.
Recordar también puede transformar
Cuando comprendemos un episodio importante de nuestra vida, los hechos no desaparecen.
Pero nuestra relación con ellos puede cambiar.
Una culpa puede aliviarse.
Un síntoma puede empezar a entenderse.
Una repetición puede hacerse visible.
No porque el pasado haya cambiado.
Sino porque nosotros ya no ocupamos exactamente el mismo lugar frente a él.
Quédate con esto
Para el psicoanálisis, la memoria no es un archivo que conserva intacto el pasado.
Es una reconstrucción continua en la que intervienen el inconsciente, el deseo y la historia singular de cada persona.
Recordar no consiste únicamente en volver atrás.
Consiste, sobre todo, en descubrir nuevos sentidos para aquello que seguimos llevando con nosotros.
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