¿Somos realmente libres para decidir?
A veces sentimos que elegimos... y, sin embargo, repetimos lo mismo
Decidimos que esta vez no volveremos a caer en una relación parecida.
Prometemos que dejaremos de posponer aquello que es importante.
Nos proponemos reaccionar con calma.
Cambiar de trabajo.
Cuidarnos más.
Pero, cuando llega el momento, volvemos a actuar como siempre.
Entonces aparece una pregunta incómoda.
"Si realmente soy libre, ¿por qué me cuesta tanto hacer algo diferente?"
El psicoanálisis no responde diciendo que no somos libres.
Plantea una cuestión distinta.
Quizá no siempre sabemos quién está eligiendo cuando creemos decidir.
Solemos entender la libertad como elegir
En la vida cotidiana pensamos que ser libres consiste en poder escoger.
Entre un trabajo u otro.
Entre vivir en una ciudad o cambiar de país.
Entre aceptar una propuesta o rechazarla.
Sin duda, esa capacidad de elección es importante.
Pero el psicoanálisis dirige la mirada hacia otra cuestión.
¿Por qué elegimos precisamente eso y no otra cosa?
¿Qué deseos, miedos o conflictos participan en nuestras decisiones sin que lleguemos a reconocerlos?
El inconsciente también participa en nuestras elecciones
Freud mostró que muchas decisiones no nacen únicamente de un razonamiento consciente.
Nuestra historia.
Los vínculos que hemos construido.
Las experiencias infantiles.
Los deseos reprimidos.
Todo ello influye en la forma en que actuamos.
No significa que una fuerza misteriosa controle nuestra vida.
Significa que no siempre conocemos todas las razones que nos llevan a hacer lo que hacemos.
Por eso, a veces, creemos estar eligiendo libremente cuando en realidad repetimos un camino que ya conocíamos.
Repetir no siempre es decidir
Hay personas que terminan una y otra vez en relaciones muy parecidas.
Otras cambian de trabajo, pero siempre encuentran el mismo tipo de conflictos.
Algunas buscan continuamente la aprobación de los demás.
Otras nunca consiguen confiar en nadie.
Desde fuera puede parecer una elección.
Pero muchas veces se trata de una repetición.
No porque la persona quiera sufrir.
Sino porque el inconsciente tiende a recorrer caminos familiares, incluso cuando producen malestar.
La libertad no consiste en hacerlo que uno quiere
Existe una idea muy extendida.
Que ser libre significa hacer siempre lo que nos apetece.
El psicoanálisis pone en cuestión esa imagen.
Nuestros deseos no aparecen de la nada.
Se construyen a partir de nuestra historia, del lenguaje y de las relaciones que nos han constituido.
Incluso aquello que creemos querer puede estar profundamente condicionado.
Por eso la pregunta no es únicamente:
"¿Qué quiero?"
También es:
"¿De dónde nace ese deseo?"
Lacan y la responsabilidad del sujeto
Lacan insistió en que el ser humano nunca es completamente dueño de sí mismo.
Sin embargo, eso no elimina su responsabilidad.
No somos responsables de haber construido nuestro inconsciente.
Pero sí podemos llegar a responsabilizarnos de la manera en que respondemos a él.
Esa diferencia resulta fundamental.
El análisis no busca encontrar culpables.
Busca que una persona deje de vivir exclusivamente desde aquello que se repetía sin saberlo.
Un análisis no da libertad absoluta
A veces se imagina que conocerse a uno mismo permite liberarse de cualquier condicionamiento.
El psicoanálisis no promete algo así.
Siempre existirán aspectos de nosotros mismos que escapan a la conciencia.
Siempre habrá deseos, contradicciones y conflictos.
Pero comprender cómo se organizan puede ampliar el margen desde el que tomamos decisiones.
No elimina todos los límites.
Permite relacionarnos con ellos de otra manera.
Elegir también implica renunciar
Toda decisión deja otras posibilidades atrás.
Aceptar un trabajo significa rechazar otros.
Elegir una relación supone renunciar a muchas alternativas.
Incluso decidir no hacer nada ya constituye una elección.
Por eso la libertad nunca consiste en mantener abiertas todas las opciones.
Consiste en poder asumir las consecuencias de aquello que elegimos.
Sin vivir únicamente al servicio del miedo, la culpa o la repetición.
Quédate con esto
El psicoanálisis no entiende la libertad como la ausencia de condicionamientos.
La entiende como la posibilidad de reconocer aquello que influye en nuestras decisiones para dejar de repetirlo ciegamente.
Quizá nunca seamos completamente libres.
Pero cuanto mejor comprendemos nuestra historia y nuestro deseo, mayor es el espacio desde el que podemos elegir cómo queremos vivir.
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