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Psicoanálisis y ciencia

¿Es el psicoanálisis una ciencia? Una pregunta que sigue abierta y que obliga a distinguir entre explicar los fenómenos y comprender la experiencia humana.

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Psicoanálisis y ciencia

Psicoanálisis y ciencia

¿Es el psicoanálisis una ciencia?

Pocas preguntas han generado tanto debate como esta.

Desde hace más de un siglo, el psicoanálisis ha sido admirado por unos y criticado por otros. Entre las objeciones más frecuentes aparece siempre la misma:

¿Es realmente una ciencia?

La respuesta no es tan sencilla como un sí o un no.

Depende, en primer lugar, de qué entendamos por ciencia y de qué tipo de conocimiento esperamos obtener cuando intentamos comprender al ser humano.


Qué entendemos por ciencia

La ciencia moderna busca explicar cómo funciona la realidad mediante la observación, la experimentación y la comprobación de hipótesis.

Su objetivo es descubrir leyes generales.

Si un experimento puede repetirse en las mismas condiciones y produce los mismos resultados, aumenta nuestra confianza en que describe un fenómeno objetivo.

Gracias a este método hoy comprendemos mejor el universo, la evolución de las especies, el funcionamiento del cerebro o las enfermedades.

La ciencia ha transformado profundamente nuestra forma de entender el mundo.


El problema aparece cuando hablamos de personas

No todo aquello que puede medirse explica completamente la experiencia humana.

Dos personas pueden vivir exactamente el mismo acontecimiento y darle significados completamente distintos.

La muerte de un padre.

Un divorcio.

El nacimiento de un hijo.

Una enfermedad.

Desde un punto de vista biológico pueden describirse hechos similares.

Desde el punto de vista subjetivo nunca son idénticos.

Y precisamente ahí comienza el interés del psicoanálisis.


Freud no quería abandonar la ciencia

A veces se piensa que Freud rechazó el conocimiento científico.

En realidad ocurrió justo lo contrario.

Era médico y neurólogo.

Durante muchos años intentó explicar el funcionamiento de la mente utilizando los conocimientos científicos de su época.

Sin embargo, la escucha de sus pacientes le mostró algo inesperado.

Los síntomas no podían entenderse únicamente como alteraciones biológicas.

También expresaban conflictos, deseos, recuerdos y formas singulares de relacionarse con la propia historia.

Comprender un síntoma exigía escuchar a la persona que lo sufría.


Explicar no siempre es comprender

Imaginemos que una persona desarrolla un miedo intenso a hablar en público.

La neurociencia puede estudiar qué áreas cerebrales se activan.

La psicología experimental puede medir el nivel de ansiedad.

La farmacología puede evaluar el efecto de un medicamento.

Todo ello aporta información muy valiosa.

Pero todavía queda una pregunta abierta.

¿Por qué precisamente esa persona desarrolló ese miedo y no otro?

¿Qué lugar ocupa ese síntoma en su historia?

¿Qué intenta expresar?

¿Qué conflicto mantiene vivo?

El psicoanálisis intenta responder a esas preguntas.


El sujeto no es una media estadística

La investigación científica trabaja con grupos.

Busca aquello que puede generalizarse.

El psicoanálisis trabaja con individuos.

Cada análisis es una historia única.

Dos personas pueden presentar síntomas aparentemente iguales y, sin embargo, que esos síntomas tengan significados completamente distintos.

Por eso el objetivo del análisis no consiste en aplicar una explicación universal, sino en descubrir el sentido singular que adquiere ese síntoma para ese sujeto.


Las principales críticas

El psicoanálisis ha recibido numerosas críticas desde el ámbito científico.

Entre las más conocidas se encuentran:

Estas críticas forman parte de un debate legítimo que continúa abierto.

Lejos de ignorarlas, muchos psicoanalistas consideran que ayudan a precisar mejor cuál es el campo específico del psicoanálisis.


¿Entonces el psicoanálisis no sirve?

Confundir "no funcionar como una ciencia experimental" con "no aportar conocimiento" sería un error.

Existen muchas disciplinas que producen conocimiento sin utilizar exactamente el mismo método que la física o la química.

La historia.

La antropología.

La lingüística.

La filosofía.

Todas investigan aspectos fundamentales de la experiencia humana utilizando herramientas diferentes.

El psicoanálisis pertenece a ese conjunto de saberes que estudian aquello que no puede reducirse únicamente a datos cuantificables.


El diálogo con la neurociencia

En los últimos años han surgido numerosos intentos de acercar el psicoanálisis y la neurociencia.

Ambas disciplinas estudian al ser humano, aunque desde perspectivas distintas.

La neurociencia intenta comprender cómo funciona el cerebro.

El psicoanálisis intenta comprender cómo cada persona construye su deseo, su historia y el sentido de sus síntomas.

No son enfoques incompatibles.

Más bien responden a preguntas diferentes.

Conocer los circuitos neuronales implicados en la memoria no nos dice qué significa un determinado recuerdo para una persona concreta.

Y comprender el sentido de un recuerdo no explica por sí mismo cómo se almacena en el cerebro.

Ambas miradas pueden complementarse.


Un ejemplo cotidiano

Dos hermanos crecen en la misma familia.

Comparten padres, casa, colegio y muchas experiencias.

Sin embargo, al llegar a la edad adulta uno recuerda una infancia feliz mientras el otro habla de abandono y soledad.

Los hechos pueden parecer similares.

La experiencia subjetiva no lo es.

La ciencia puede estudiar las condiciones comunes.

El psicoanálisis intenta comprender cómo cada uno construyó esa vivencia y qué lugar ocupa en su historia.


Más que una respuesta, una pregunta distinta

Quizá el debate no consista en decidir si el psicoanálisis debe parecerse más a la biología o a la física.

La cuestión es otra.

¿Todo conocimiento sobre el ser humano debe producirse mediante un único método?

El psicoanálisis responde que no.

Existen aspectos de la experiencia humana —el deseo, el sufrimiento, la culpa, el amor, el síntoma o la repetición— que no pueden comprenderse únicamente mediante cifras o experimentos.

Eso no disminuye el valor de la ciencia.

Simplemente recuerda que comprender a una persona implica escuchar algo más que sus neuronas.


Ciencia y psicoanálisis: dos formas de conocer

La ciencia nos permite explicar cómo funcionan muchos fenómenos del mundo.

El psicoanálisis intenta comprender qué significado adquieren esos fenómenos para cada sujeto.

Una describe regularidades.

El otro escucha singularidades.

Lejos de ser enemigos, ambos enfoques pueden convivir y enriquecerse mutuamente.

Porque conocer el cerebro no basta para comprender una vida.

Y comprender una vida tampoco sustituye al conocimiento científico.

Quizá el verdadero desafío consista en aceptar que el ser humano es demasiado complejo para ser explicado desde una única perspectiva.

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