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¿Por qué sentimos que nos estamos perdiendo algo?

A veces, incluso cuando todo va bien, aparece la sensación de que en otro lugar está ocurriendo algo mejor.

Todos los públicos 8 min
¿Por qué sentimos que nos estamos perdiendo algo?

¿Por qué sentimos que nos estamos perdiendo algo?

Estás cenando tranquilamente en casa.

Coges el teléfono unos minutos.

Ves que unos amigos han salido de viaje.

Otra persona está en un concierto.

Alguien publica fotografías de una cena espectacular.

Y, de repente, aparece una sensación difícil de explicar.

"Quizá debería estar haciendo otra cosa."

Lo curioso es que esa sensación puede aparecer incluso cuando estamos disfrutando.

Como si siempre existiera la posibilidad de que, en algún otro lugar, estuviera ocurriendo algo mejor.

¿Por qué nos pasa?


Nunca podemos vivir todas las posibilidades

Cada día tomamos decisiones.

Elegimos un trabajo y dejamos otros.

Quedamos con unas personas y no con otras.

Vemos una película en lugar de otra.

Descansamos en vez de salir.

Cada elección abre un camino.

Pero también cierra muchos otros.

La mayor parte del tiempo no pensamos en ello.

Sin embargo, a veces nuestra atención se dirige precisamente hacia todo aquello que hemos dejado fuera.


El deseo siempre mira un poco más allá

Hay una característica curiosa del deseo humano.

Cuando conseguimos algo, durante un tiempo nos sentimos satisfechos.

Pero esa sensación rara vez dura mucho.

Pronto aparece un nuevo objetivo.

Otro proyecto.

Otra experiencia.

Otra posibilidad.

No significa que seamos desagradecidos.

Significa que el deseo nunca queda completamente satisfecho.

Siempre encuentra algo más hacia lo que dirigirse.


Las redes sociales amplifican esa sensación

Antes solo conocíamos lo que ocurría a nuestro alrededor.

Hoy podemos asomarnos, en cuestión de segundos, a cientos de vidas diferentes.

Mientras nosotros descansamos, alguien está escalando una montaña.

Mientras trabajamos, otro disfruta de unas vacaciones.

Mientras estamos solos, una pareja celebra un aniversario.

Tenemos la impresión de que todos viven experiencias extraordinarias… menos nosotros.

Pero olvidamos algo importante.

Cada persona muestra solo una pequeña parte de su vida.

Y casi siempre elige enseñar la más brillante.


No es solo querer más

Muchas veces creemos que sentimos envidia de lo que hacen los demás.

Pero no siempre es así.

Con frecuencia lo que aparece es una inquietud más difusa.

La sensación de que existe una vida mejor esperándonos en otro sitio.

Como si, al elegir un camino, hubiéramos renunciado precisamente al correcto.

Es una duda que rara vez puede resolverse.

Porque nunca podremos vivir todas las vidas posibles para compararlas.


Un ejemplo cotidiano

Imagina que decides pasar el sábado leyendo un libro.

Estás disfrutando.

Pero, al mirar el móvil, descubres que varios amigos han organizado una excursión.

Durante unos minutos dejas de disfrutar de la lectura.

No porque el libro haya empeorado.

Sino porque tu atención ya no está donde tú estás.

Está donde no estás.

Y eso cambia completamente la experiencia.


¿Qué puede aportar el psicoanálisis?

El psicoanálisis recuerda que el deseo humano siempre se mueve alrededor de una falta.

Nunca podremos experimentarlo todo.

Nunca podremos elegir todos los caminos al mismo tiempo.

Aceptar ese límite no significa resignarse.

Significa reconocer que vivir consiste precisamente en elegir.

Y que cada elección deja necesariamente otras posibilidades atrás.

No existe una decisión capaz de conservar todas las opciones abiertas.


Aprender a habitar el momento

Quizá una de las mayores dificultades de nuestro tiempo sea permanecer donde estamos.

Con frecuencia nuestro cuerpo está en un lugar.

Pero nuestra imaginación recorre todos aquellos en los que podríamos estar.

La consecuencia es que dejamos de disfrutar incluso de aquello que habíamos elegido libremente.

No porque sea insuficiente.

Sino porque seguimos mirando continuamente hacia lo que no vivimos.


Quédate con esto

Sentir que nos estamos perdiendo algo forma parte de la condición humana.

No porque siempre exista una opción mejor, sino porque ninguna elección puede contener todas las posibilidades.

El psicoanálisis nos recuerda que el deseo nunca termina de completarse.

Comprenderlo puede ayudarnos a dejar de perseguir una vida imposible y empezar a habitar con más tranquilidad la que realmente estamos viviendo.

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