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¿Por qué repetimos siempre los mismos errores?

A veces creemos haber aprendido la lección, pero terminamos haciendo exactamente aquello que prometimos no volver a hacer.

Todos los públicos 8 min
¿Por qué repetimos siempre los mismos errores?

¿Por qué repetimos siempre los mismos errores?

A todos nos ha pasado alguna vez.

Decimos: "Esta vez será diferente." Sin embargo, al cabo de un tiempo nos encontramos viviendo una situación muy parecida a otras anteriores. Elegimos de nuevo a una persona que nos hace sufrir. Volvemos a aceptar un trabajo que nos desgasta. Reaccionamos con el mismo enfado o el mismo miedo. Y terminamos preguntándonos:

¿Por qué vuelvo a hacer exactamente lo que quería evitar?

Desde fuera parece una falta de voluntad o de inteligencia. Pero el psicoanálisis propone otra posibilidad: quizá no repetimos porque no aprendamos, sino porque hay algo que todavía no ha encontrado otra forma de resolverse.


Repetir no siempre es una decisión consciente

Muchas de nuestras elecciones parecen libres, pero están influidas por experiencias que apenas recordamos.

No significa que alguien controle nuestra vida desde el inconsciente como si moviera los hilos de una marioneta.

Significa que nuestra historia deja una manera de sentir, esperar y relacionarnos con los demás. Sin darnos cuenta, buscamos situaciones que nos resultan familiares, incluso cuando nos hacen daño.

Por eso a veces elegimos caminos que racionalmente sabemos que no nos convienen.


Lo conocido resulta extrañamente cómodo

Puede parecer sorprendente, pero el ser humano no siempre busca lo que le hace feliz.

Con frecuencia busca lo que le resulta conocido.

Una persona que ha crecido sintiendo que debía esforzarse constantemente para recibir afecto puede terminar buscando relaciones donde tenga que demostrar continuamente su valor.

Otra que aprendió desde pequeña a evitar los conflictos quizá siga callando durante años, aunque eso termine perjudicándola.

No porque lo desee conscientemente.

Sino porque esa forma de vivir le resulta familiar.


Cuando la historia intenta escribirse otra vez

Freud observó que muchas personas no solo recordaban su pasado durante el tratamiento.

También lo repetían.

Sin darse cuenta, recreaban situaciones parecidas esperando, de alguna manera, que esta vez el desenlace fuera diferente.

Es como si la mente dijera:

"Quizá ahora consiga aquello que entonces no pude lograr."

Sin embargo, mientras no cambie la forma de situarse ante esa experiencia, el resultado suele parecerse mucho al anterior.


Un ejemplo cotidiano

Imagina a alguien que siempre termina sintiéndose poco valorado en sus relaciones.

Con una pareja piensa que fue mala suerte.

Con la siguiente cree que simplemente eligió mal.

Con la tercera empieza a preguntarse si existe un patrón.

No significa que tenga la culpa de todo lo que ocurre.

Pero quizá, sin saberlo, presta atención a personas emocionalmente distantes, interpreta ciertos gestos de una manera determinada o evita expresar lo que necesita por miedo al rechazo.

La repetición no está solo en las personas que encuentra.

También está en la posición desde la que se relaciona con ellas.


Repetir no significa estar condenado

Esta es una idea importante.

El psicoanálisis no sostiene que estemos destinados a repetir eternamente los mismos errores.

Lo que plantea es que solo podemos cambiar aquello cuya lógica empezamos a comprender.

Cuando una repetición deja de ser invisible, aparece un pequeño margen para hacer algo diferente.

No siempre es fácil.

Pero deja de ser un destino inevitable.


La repetición también puede enseñar

Muchas personas viven las recaídas con desesperación.

Piensan que volver a tropezar significa haber fracasado.

Sin embargo, cada repetición puede convertirse en una oportunidad para descubrir algo nuevo.

¿Qué buscaba realmente?

¿Qué esperaba encontrar?

¿Por qué esa situación me resulta tan familiar?

A veces la pregunta más útil no es:

"¿Por qué me vuelve a pasar esto?"

Sino:

"¿Qué parte de mí vuelve una y otra vez hacia ello?"


¿Qué puede aportar un análisis?

Un análisis no pretende decirle a alguien qué decisiones debe tomar.

Tampoco ofrece fórmulas para evitar todos los errores.

Su objetivo es ayudar a descubrir la lógica personal que sostiene esas repeticiones.

Cuando esa lógica comienza a hacerse visible, aparece la posibilidad de elegir de otra manera.

No porque alguien nos enseñe el camino correcto.

Sino porque dejamos de caminar siempre por el mismo sendero sin darnos cuenta.


Quédate con esto

Todos repetimos cosas a lo largo de nuestra vida.

No porque seamos incapaces de aprender, sino porque algunas experiencias dejan huellas profundas que siguen influyendo en nuestras elecciones.

Comprender esas huellas no cambia el pasado.

Pero puede cambiar la forma en que vivimos el futuro.

Y, a veces, ese pequeño cambio basta para que una historia deje de repetirse.

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