¿Por qué nos saboteamos cuando todo va bien?
Parece una contradicción.
Después de mucho esfuerzo conseguimos un trabajo que nos gusta, iniciamos una buena relación o atravesamos una etapa tranquila. Todo parece ir por buen camino.
Y, de pronto, hacemos algo que lo complica todo.
Discutimos sin motivo aparente.
Dejamos pasar una oportunidad importante.
Abandonamos un proyecto justo cuando empezaba a funcionar.
O simplemente empezamos a sentir una inquietud que termina estropeando aquello que tanto deseábamos.
¿Por qué ocurre?
Desde el psicoanálisis, muchas veces no somos plenamente conscientes de las fuerzas que orientan nuestras decisiones. El autosabotaje no suele ser un deseo de fracasar, sino la expresión de un conflicto que permanece oculto.
No siempre queremos lo mismo de forma consciente e inconsciente
Podemos desear algo de manera consciente y, al mismo tiempo, sentir un profundo temor a conseguirlo.
Queremos una relación estable, pero nos asusta depender de otra persona.
Deseamos un ascenso, pero tememos las responsabilidades que traerá consigo.
Anhelamos sentirnos tranquilos, pero estamos tan acostumbrados a vivir con tensión que la calma acaba resultándonos extraña.
No se trata de que una parte de nosotros quiera sufrir.
Se trata de que el cambio también produce incertidumbre.
Estamos acostumbrados a repetir
El ser humano tiende a repetir aquello que conoce.
Aunque no le haga feliz.
Si alguien ha crecido en un ambiente lleno de críticas, conflictos o exigencias, esa forma de relacionarse puede convertirse en algo familiar.
Cuando aparece una situación más tranquila, puede sentirse incómodo sin entender por qué.
No porque el bienestar sea malo.
Sino porque resulta desconocido.
A veces preferimos lo conocido antes que enfrentarnos a lo nuevo.
La culpa también puede intervenir
En ocasiones aparece un sentimiento de culpa del que ni siquiera somos conscientes.
Algunas personas sienten que no merecen ser felices.
O que disfrutar demasiado puede tener un precio.
Son ideas que rara vez se expresan de forma directa, pero que pueden haberse construido a partir de la educación, de experiencias pasadas o de mensajes recibidos durante la infancia.
Entonces, cuando las cosas empiezan a ir bien, surge la necesidad inconsciente de volver al lugar conocido.
Como si el éxito o la felicidad no terminaran de encajar con la imagen que uno tiene de sí mismo.
El miedo a perder puede ser mayor que el deseo de conservar
Conseguir algo importante también significa exponerse a perderlo.
Y eso produce angustia.
Hay personas que, sin darse cuenta, prefieren romper una relación antes de arriesgarse a que sea la otra persona quien las abandone.
O renuncian a un proyecto antes de comprobar si realmente podía fracasar.
Paradójicamente, controlar el fracaso puede parecer menos doloroso que soportar la incertidumbre.
El deseo nunca queda completamente satisfecho
El psicoanálisis explica que el deseo humano siempre permanece en movimiento.
Cuando alcanzamos un objetivo, solemos descubrir que aquello no resuelve todos nuestros problemas.
A veces esta experiencia resulta difícil de aceptar.
Esperábamos que un cambio solucionara nuestro malestar y comprobamos que seguimos siendo nosotros mismos.
Entonces puede aparecer frustración.
No porque hayamos conseguido algo malo, sino porque ninguna situación puede llenar completamente aquello que nos falta.
El autosabotaje no es falta de fuerza de voluntad
Muchas personas se culpan.
Piensan que son débiles.
Que no tienen disciplina.
Que siempre estropean las cosas.
Pero culparse rara vez ayuda a comprender lo que está ocurriendo.
Antes de juzgarnos conviene preguntarnos:
¿Qué estoy intentando evitar?
¿Qué miedo aparece precisamente ahora que las cosas empiezan a ir bien?
Responder a estas preguntas suele ser mucho más útil que intentar obligarse a cambiar sin entender el motivo.
Comprender abre la posibilidad de elegir
Hacer consciente un conflicto no significa que desaparezca de inmediato.
Pero permite reconocerlo cuando vuelve a aparecer.
Poco a poco dejamos de reaccionar de forma automática.
Empezamos a elegir.
Quizá siga existiendo el miedo.
Quizá continúe la incertidumbre.
La diferencia es que ya no necesitan dirigir nuestras decisiones sin que nos demos cuenta.
Quédate con esto
Cuando nos saboteamos, normalmente no estamos luchando contra el éxito.
Estamos luchando contra algo que ese éxito despierta dentro de nosotros.
Comprender ese conflicto es el primer paso para dejar de repetir siempre la misma historia y empezar a construir una diferente.
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