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¿Por qué nos afecta tanto la opinión de los demás?

A veces basta un comentario, una mirada o una crítica para cambiar por completo cómo nos sentimos con nosotros mismos.

Todos los públicos 9 min
¿Por qué nos afecta tanto la opinión de los demás?

¿Por qué nos afecta tanto la opinión de los demás?

Alguien hace un comentario sobre tu trabajo.

Quizá ni siquiera pretendía hacer daño.

Sin embargo, pasas el resto del día pensando en ello.

O recibes un elogio inesperado.

Y, de repente, te sientes mucho más seguro de ti mismo.

Resulta curioso.

A veces una sola frase puede cambiar cómo nos sentimos durante horas.

¿Por qué la opinión de los demás tiene tanto poder sobre nosotros?


Nadie crece completamente solo

Desde que nacemos dependemos de otras personas.

No solo para sobrevivir.

También para descubrir quiénes somos.

Aprendemos nuestro nombre.

Nuestro lugar en la familia.

Lo que hacemos bien.

Lo que debemos mejorar.

Todo eso llega a través de quienes nos rodean.

Por eso la opinión de los demás nunca nos resulta completamente indiferente.

Forma parte de cómo hemos construido nuestra identidad.


Queremos sentir que ocupamos un lugar

A todos nos gusta sentir que contamos para alguien.

Que somos escuchados.

Valorados.

Tenidos en cuenta.

No se trata únicamente de recibir elogios.

Se trata de experimentar que nuestra presencia tiene importancia para otras personas.

Cuando esa sensación aparece, solemos sentirnos más tranquilos.

Cuando desaparece, pueden surgir la inseguridad y la duda.


No todas las opiniones pesan igual

Hay algo interesante.

No nos afecta igual lo que diga cualquier persona.

La opinión de un desconocido suele olvidarse pronto.

En cambio, una palabra de alguien a quien admiramos, queremos o tememos puede acompañarnos durante días.

No importa solo lo que se dice.

También importa quién lo dice y el lugar que esa persona ocupa en nuestra vida.


Cuando empezamos a vivir para agradar

El problema aparece cuando toda nuestra tranquilidad depende de la aprobación de los demás.

Entonces dejamos de preguntarnos:

"¿Qué pienso yo?"

Y empezamos a preguntarnos constantemente:

"¿Qué pensarán de mí?"

Poco a poco, nuestras decisiones dejan de orientarse por lo que realmente deseamos.

Empiezan a dirigirse hacia aquello que imaginamos que será mejor recibido por los demás.

Sin darnos cuenta, acabamos viviendo más para ser aceptados que para ser nosotros mismos.


Un ejemplo cotidiano

Imagina que compartes una idea en una reunión.

Nadie dice nada.

Sales pensando que ha sido una mala intervención.

Horas después descubres que varios compañeros la consideraron interesante.

Lo que cambió no fue tu idea.

Lo que cambió fue la interpretación que hiciste del silencio de los demás.

Con frecuencia sufrimos más por lo que imaginamos que piensan de nosotros que por lo que realmente piensan.


¿Qué puede aportar el psicoanálisis?

El psicoanálisis no pretende que dejemos de preocuparnos por la opinión de los demás.

Eso sería imposible.

Somos seres que vivimos con otros.

Lo que propone es algo distinto.

Preguntarnos hasta qué punto estamos dejando que esa mirada decida quiénes somos.

Una cosa es escuchar la opinión ajena.

Otra muy distinta es convertirla en el único criterio para valorar nuestra vida.


Recuperar nuestra propia voz

Escuchar a los demás puede ayudarnos a crecer.

Una crítica puede enseñarnos algo.

Un consejo puede abrirnos nuevos caminos.

Pero también necesitamos aprender a escuchar nuestra propia experiencia.

No todo lo que los demás piensan define nuestro valor.

Ni toda desaprobación significa que estemos equivocados.

Con el tiempo, madurar consiste también en aprender a sostener nuestras decisiones aunque no siempre reciban el aplauso de todos.


Mirarse con otros ojos

Quizá nunca dejemos de dar importancia a la opinión de quienes nos rodean.

Y tampoco sería deseable.

Los vínculos humanos necesitan reconocimiento mutuo.

Pero sí podemos aprender a no convertir cada comentario en un juicio definitivo sobre quiénes somos.

Nuestra identidad no cabe en una crítica.

Ni en un elogio.

Ni en una mirada.

Es mucho más amplia y compleja que cualquier opinión aislada.


Quédate con esto

La opinión de los demás nos afecta porque todos construimos nuestra identidad en relación con quienes nos rodean.

El problema comienza cuando dejamos que esa mirada decida por completo cuánto valemos.

El psicoanálisis nos invita a encontrar un equilibrio: escuchar a los otros sin dejar de escuchar también nuestra propia voz.

Porque vivir junto a los demás no significa vivir únicamente a través de sus ojos.

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