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¿Por qué buscamos la aprobación en las redes sociales?

Un simple me gusta puede parecer algo pequeño, pero a veces funciona como una señal de reconocimiento que necesitamos más de lo que creemos.

Todos los públicos 8 min
¿Por qué buscamos la aprobación en las redes sociales?

¿Por qué buscamos la aprobación en las redes sociales?

Publicas una fotografía.

Un comentario.

Una reflexión.

Cierras la aplicación.

Pero, al cabo de unos minutos, vuelves a abrirla.

Miras cuántas personas han reaccionado.

Si alguien ha comentado.

Si han aumentado los "me gusta".

Puede parecer una simple curiosidad.

Sin embargo, a veces esa espera acaba influyendo en cómo nos sentimos durante el resto del día.

¿Por qué ocurre?


Todos necesitamos ser reconocidos

Buscar reconocimiento no es algo nuevo.

Mucho antes de que existieran los teléfonos móviles, las personas necesitaban sentirse escuchadas, valoradas y tenidas en cuenta.

Desde pequeños aprendemos quiénes somos a través de quienes nos rodean.

Una sonrisa.

Una palabra de ánimo.

Una mirada de aprobación.

Todo ello contribuye a construir la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Las redes sociales no han creado esa necesidad.

Simplemente la han hecho visible.

Y la han convertido en un número.


Cuando el reconocimiento se puede contar

Antes era difícil medir cuánto interés despertábamos en los demás.

Hoy basta con mirar una pantalla.

Diez personas han reaccionado.

Cincuenta.

Doscientas.

Nuestro cerebro convierte esos números en una especie de termómetro de nuestro valor.

Aunque, en realidad, no lo sean.

Un "me gusta" puede significar muchas cosas.

Y también puede no significar casi nada.


La aprobación dura muy poco

Hay algo curioso.

Cuando una publicación recibe muchas reacciones, solemos sentir satisfacción.

Pero esa sensación desaparece rápidamente.

Al poco tiempo ya estamos pensando en la siguiente publicación.

En la próxima fotografía.

En el siguiente comentario.

Como ocurre con muchas otras formas de reconocimiento, nunca parece suficiente.

Siempre queremos un poco más.


El silencio también habla... o creemos que habla

A veces lo que más nos afecta no es recibir pocas reacciones.

Es no recibir ninguna.

Entonces empiezan las preguntas.

"¿No le habrá gustado a nadie?"

"¿Habré dicho una tontería?"

"¿Será que ya no intereso?"

Lo curioso es que casi nunca conocemos la respuesta.

Sin embargo, llenamos ese silencio con nuestras propias interpretaciones.

Y suelen ser bastante más duras que la realidad.


No buscamos solo popularidad

Es fácil pensar que todo consiste en querer ser famoso.

Pero normalmente no es eso.

Lo que buscamos es algo mucho más sencillo.

Sentir que alguien nos ha visto.

Que nuestra presencia importa.

Que nuestras palabras han llegado a otra persona.

Detrás de muchos "me gusta" no hay solo vanidad.

Hay una necesidad muy humana de sentir que ocupamos un lugar para alguien.


Un ejemplo cotidiano

Imagina que compartes una fotografía de un momento que ha sido importante para ti.

Pasan varias horas.

Las reacciones son muchas menos de las que esperabas.

Empiezas a preguntarte si la fotografía no era tan buena.

Si deberías haber publicado otra.

Si los demás están perdiendo el interés.

Sin darte cuenta, una experiencia que había sido agradable empieza a depender de la respuesta de personas que, quizá, ni siquiera conoces personalmente.


¿Qué puede aportar el psicoanálisis?

El psicoanálisis no propone dejar de utilizar las redes sociales.

Tampoco considera que buscar reconocimiento sea algo negativo.

Lo que invita a preguntarse es otra cosa.

¿Qué esperamos realmente cuando publicamos algo?

A veces descubrimos que no buscamos únicamente compartir una imagen.

Buscamos confirmar que seguimos siendo importantes.

Interesantes.

Queridos.

Valiosos.

Y esa necesidad nunca puede satisfacerse por completo mediante una pantalla.

Porque ningún número puede responder de manera definitiva a una pregunta tan profunda como:

"¿Qué lugar ocupo para los demás?"


Recuperar el valor de lo que vivimos

Las redes sociales pueden ser una magnífica herramienta para compartir experiencias, aprender o mantener el contacto con otras personas.

El problema aparece cuando dejamos que sean ellas quienes decidan cuánto vale aquello que vivimos.

Un paseo sigue siendo agradable aunque nadie lo fotografíe.

Una conversación sigue siendo importante aunque no reciba ningún "me gusta".

Una experiencia no necesita hacerse pública para tener valor.


Quédate con esto

Buscar la aprobación de los demás forma parte de la condición humana.

Las redes sociales no han creado esa necesidad, pero sí la han convertido en algo inmediato, visible y fácil de medir.

El psicoanálisis nos recuerda que ningún número puede responder definitivamente a nuestra necesidad de reconocimiento.

Porque el valor de una persona nunca cabe dentro de un contador de "me gusta".

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