Buscar en Psicoanálisis

Busca artículos, temas o términos del glosario.

← Volver a artículos

Los paradigmas del goce

Por qué repetimos aquello que nos hace sufrir.

Intermedio 10 min
Los paradigmas del goce

Los paradigmas del goce

¿Por qué repetimos aquello que nos hace sufrir?

Hay situaciones que parecen desafiar toda lógica.

Una persona encadena relaciones que terminan haciéndole daño. Otra fracasa una y otra vez cuando está cerca de alcanzar aquello que desea. Alguien repite los mismos conflictos con distintas personas a lo largo de toda su vida.

Desde fuera, la solución parece evidente. Sin embargo, el sujeto vuelve a recorrer caminos similares una y otra vez.

¿Por qué sucede esto?

El psicoanálisis propone una respuesta incómoda pero fecunda: no siempre estamos guiados por aquello que nos hace bien. A veces estamos orientados por formas de satisfacción inconsciente que escapan a nuestra voluntad.

Más allá del principio del placer

Freud observó que muchas personas repetían experiencias dolorosas incluso cuando parecían desear lo contrario.

Los sueños traumáticos de los soldados, ciertas elecciones amorosas repetidas o algunos síntomas persistentes mostraban que el psiquismo no se orientaba únicamente hacia la búsqueda del placer.

Para dar cuenta de este fenómeno introdujo el concepto de compulsión de repetición: una tendencia a reproducir determinadas situaciones más allá de su utilidad consciente.

La pregunta entonces dejó de ser por qué buscamos el placer y pasó a ser por qué repetimos aquello que nos hace sufrir.

El descubrimiento del goce

Lacan retomó este problema y desarrolló uno de los conceptos centrales de su enseñanza: el goce.

El goce no es sinónimo de placer.

Mientras que el placer tiende a reducir la tensión y busca un cierto equilibrio, el goce aparece allí donde el sujeto obtiene una satisfacción particular, incluso cuando esta implica sufrimiento, frustración o malestar.

Por eso una persona puede lamentarse constantemente de una situación y, al mismo tiempo, mantenerse ligada a ella durante años.

No se trata de que quiera sufrir.

Se trata de que existe una forma de satisfacción inconsciente implicada en esa posición.

¿Qué es un paradigma del goce?

Podemos llamar paradigma del goce al modo relativamente estable en que cada sujeto organiza su forma de satisfacción inconsciente.

No es una decisión consciente ni una elección racional.

Se construye a partir de la historia del sujeto, de sus identificaciones, de sus vínculos tempranos y de las soluciones que fue encontrando para responder a la falta, al deseo y a las exigencias de los otros.

Cada paradigma funciona como una especie de brújula invisible que orienta:

Aunque cambien las circunstancias, el patrón suele mantenerse.

Algunos paradigmas frecuentes

La búsqueda interminable de reconocimiento

Algunas personas viven pendientes de la aprobación de los demás.

Necesitan ser valoradas, reconocidas o admiradas.

Cuando obtienen ese reconocimiento, el alivio dura poco. Cuando no lo obtienen, aparece el malestar.

La satisfacción se encuentra precisamente en esa búsqueda permanente que nunca termina de completarse.

El salvador incansable

Otras personas ocupan constantemente el lugar de quien ayuda, rescata o sostiene a los demás.

Con frecuencia terminan agotadas, decepcionadas o resentidas.

Sin embargo, vuelven a colocarse una y otra vez en la misma posición.

Su satisfacción no proviene del descanso, sino de ocupar ese lugar indispensable para el otro.

El rechazado permanente

Hay sujetos que, sin saberlo, terminan encontrando situaciones que confirman una sensación antigua de exclusión o abandono.

Cada nueva experiencia parece demostrar una verdad que ya estaba presente mucho antes.

El sufrimiento se vuelve familiar y la repetición mantiene viva una identidad construida alrededor de esa experiencia.

El papel del fantasma

Lacan propuso que estas formas de repetición suelen estar sostenidas por lo que llamó fantasma.

El fantasma no es una fantasía consciente ni una simple imaginación.

Es una estructura inconsciente que organiza la manera en que el sujeto se sitúa frente al deseo, frente a los otros y frente a la satisfacción.

Podría decirse que funciona como el guion oculto desde el que interpretamos la realidad.

Por eso muchas repeticiones no dependen únicamente de las circunstancias externas. También dependen del lugar desde el que cada sujeto participa en ellas.

Cuando el sufrimiento resulta familiar

Uno de los descubrimientos más importantes de la clínica es que lo familiar puede resultar más atractivo que lo desconocido, incluso cuando produce dolor.

Abandonar ciertas formas de goce no significa solamente dejar atrás un problema.

También implica renunciar a una manera habitual de estar en el mundo.

Por eso los cambios profundos suelen generar incertidumbre, resistencia e incluso angustia.

La posibilidad de una transformación

El psicoanálisis no busca eliminar el goce ni prometer una vida libre de conflictos.

Su objetivo es ayudar al sujeto a reconocer la lógica que sostiene sus repeticiones.

Cuando algo de esa lógica se vuelve visible, aparece la posibilidad de introducir una diferencia.

La repetición deja entonces de ser un destino inevitable y puede convertirse en una elección más consciente.

Comprender cómo gozamos de aquello que nos hace sufrir no resuelve automáticamente el problema, pero abre un espacio nuevo de libertad frente a aquello que parecía condenado a repetirse para siempre.

¿Quieres comentar este artículo?

Puedes enviarme una reflexión, duda o sugerencia. No se publicará automáticamente.