Buscar en Psicoanálisis

Busca artículos, temas o términos del glosario.

← Volver a artículos

La responsabilidad

Ser responsables no consiste solo en asumir las consecuencias de nuestros actos, sino también en responder por nuestro deseo.

Intermedio 16 min
La responsabilidad

La responsabilidad

Introducción

Hay una palabra que a menudo produce rechazo.

Responsabilidad.

A muchas personas les recuerda obligaciones, cargas o exigencias.

Pensamos en responsabilidades económicas.

Familiares.

Laborales.

Sociales.

Y es cierto que la vida adulta está llena de ellas.

Pero existe otra forma de entender la responsabilidad.

Una que tiene menos que ver con cumplir expectativas y mucho más con la manera en que respondemos a nuestra propia vida.

Porque, aunque no siempre elegimos lo que nos ocurre, sí podemos preguntarnos qué hacemos con ello.

El psicoanálisis no entiende la responsabilidad como una cuestión de culpa ni de perfección. La entiende como la capacidad de asumir que nuestras decisiones, nuestras palabras y nuestros actos tienen consecuencias, y que vivir implica responder, poco a poco, por ellos.


¿Por qué este tema nos afecta a todos?

Desde pequeños aprendemos a señalar causas.

Si algo sale mal, buscamos inmediatamente al responsable.

¿Quién lo hizo?

¿Quién tuvo la culpa?

Ese modo de pensar también aparece cuando hablamos de nosotros mismos.

A veces atribuimos todo lo que nos sucede a la mala suerte.

A nuestra infancia.

A la sociedad.

A otras personas.

Y, en ocasiones, esas explicaciones contienen una parte importante de verdad.

Nadie elige la familia en la que nace.

Ni las circunstancias que le toca vivir.

Sin embargo, llega un momento en que aparece una pregunta distinta.

¿Qué voy a hacer ahora con todo eso?

Ahí comienza la responsabilidad.


¿Por qué nos cuesta asumirla?

Asumir la responsabilidad significa aceptar que nuestras decisiones importan.

Y eso puede resultar incómodo.

Es más fácil pensar que todo depende de los demás.

Del destino.

De las circunstancias.

Porque si nada depende de nosotros, tampoco tenemos que enfrentarnos al miedo a equivocarnos.

Sin embargo, esa aparente tranquilidad tiene un precio.

Cuando creemos que toda nuestra vida está determinada por factores externos, también sentimos que apenas podemos transformarla.

La responsabilidad, aunque a veces pesa, también abre una posibilidad.

La posibilidad de actuar.


La mirada del psicoanálisis

Freud mostró que gran parte de nuestra vida psíquica permanece inconsciente.

No siempre sabemos por qué hacemos lo que hacemos.

Repetimos comportamientos.

Elegimos relaciones parecidas.

Tomamos decisiones que luego nos sorprenden.

Descubrir esa dimensión inconsciente no significa quedar exentos de responsabilidad.

Al contrario.

El análisis busca precisamente que podamos reconocer algo de aquello que, sin saberlo, dirige nuestra vida.

Lacan formuló una idea que puede parecer paradójica.

Somos responsables incluso de aquello que desconocemos de nosotros mismos.

No porque lo hayamos elegido conscientemente.

Sino porque solo nosotros podemos hacernos cargo de descubrir cómo participa en nuestra manera de vivir.

La responsabilidad no consiste en controlar todo.

Consiste en dejar de pensar que siempre son los demás quienes escriben nuestra historia.


Un ejemplo cotidiano

Pedro cambia de trabajo por tercera vez en pocos años.

En todas las empresas termina teniendo conflictos con sus superiores.

Está convencido de que siempre tiene mala suerte.

Que todos sus jefes son injustos.

Un día, hablando con un amigo, escucha una pregunta que le incomoda.

«¿Has pensado que quizá haya algo que se repite también por tu parte?»

Al principio rechaza la idea.

Después comienza a observar ciertas actitudes suyas.

Descubre que le cuesta aceptar cualquier autoridad y que interpreta muchas correcciones como ataques personales.

No significa que todos sus jefes hayan actuado bien.

Significa que empieza a reconocer el lugar que él ocupa en esas situaciones.

Y esa comprensión le permite empezar a hacer algo diferente.


Algunas ideas equivocadas sobre la responsabilidad

«Ser responsable significa sentirse culpable.»

No.

La culpa mira hacia el pasado y suele preguntarse quién hizo algo mal.

La responsabilidad mira hacia el presente y hacia el futuro.

Se pregunta qué podemos hacer ahora.

«Si algo tiene una explicación, ya no soy responsable.»

Comprender las causas de un comportamiento no elimina nuestra capacidad para transformarlo.

Explicar no es lo mismo que justificar.

«Ser responsable es hacerlo todo solo.»

La responsabilidad no consiste en cargar con todo.

También implica reconocer cuándo necesitamos ayuda, pedirla y aceptar que no podemos resolverlo todo por nuestra cuenta.

«Solo soy responsable de lo que hago conscientemente.»

Muchas de nuestras decisiones están influidas por aspectos inconscientes.

Precisamente por eso el psicoanálisis propone conocerlos mejor, para ampliar nuestro margen de libertad.


¿Qué podemos aprender de la responsabilidad?

La responsabilidad no nos convierte en dueños absolutos de nuestra vida.

Siempre existirán acontecimientos que escapan a nuestro control.

Pérdidas.

Enfermedades.

Accidentes.

Cambios inesperados.

Pero incluso en esas circunstancias seguimos conservando una cierta capacidad para decidir cómo responder.

El psicoanálisis no busca que nos culpemos por todo.

Busca que podamos ocupar una posición más activa frente a nuestra propia historia.

Porque solo cuando dejamos de ser únicamente víctimas de lo ocurrido podemos empezar a convertirnos también en protagonistas de nuestra vida.


Para seguir pensando

Quizá la responsabilidad no consista en controlar todo lo que sucede.

Tal vez consista en reconocer que, incluso cuando no elegimos las cartas que la vida nos reparte, seguimos teniendo la posibilidad de decidir cómo jugarlas.

Esa decisión nunca es sencilla.

A veces exige revisar nuestra historia, reconocer nuestros errores o aceptar límites que preferiríamos ignorar.

Pero también es la que hace posible el cambio.

Porque una vida completamente determinada por los demás apenas deja espacio para la libertad.

Y asumir nuestra responsabilidad es, quizá, una de las formas más profundas de empezar a ejercerla.

¿Quieres comentar este artículo?

Puedes enviarme una reflexión, duda o sugerencia. No se publicará automáticamente.