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El sujeto dividido ($)

Por qué nunca coincidimos completamente con nosotros mismos y qué significa el símbolo $ en la obra de Lacan.

Avanzado 16 min
El sujeto dividido ($)

El sujeto dividido ($)

¿Qué significa el símbolo $?

En muchos textos de Lacan aparece un símbolo extraño:

$

No representa dinero.

Representa al sujeto dividido.

Con ese signo Lacan intenta expresar una idea muy sencilla y, al mismo tiempo, profundamente revolucionaria: el ser humano nunca coincide completamente consigo mismo.

Siempre existe una distancia entre lo que creemos ser, lo que decimos y aquello que realmente nos mueve.

Esa distancia constituye al sujeto.


¿Por qué estamos divididos?

Podríamos pensar que conocemos perfectamente quiénes somos.

Sin embargo, basta observar nuestra vida cotidiana para descubrir que no es así.

A veces hacemos cosas que nosotros mismos no comprendemos.

Prometemos cambiar y repetimos exactamente lo mismo.

Decimos una cosa cuando, en el fondo, sentimos otra.

Incluso pronunciamos lapsus que parecen decir más de nosotros que nuestras propias intenciones.

Todo esto muestra que existe una parte de nosotros que escapa a nuestro control consciente.


El lenguaje nos constituye

Para Lacan, esta división aparece con la entrada en el lenguaje.

Cuando aprendemos a hablar comenzamos a nombrarnos:

"Yo soy..."

"Me llamo..."

"Soy hijo de..."

"Soy médico..."

"Soy tímido..."

Pero ninguna de esas palabras consigue decir completamente quiénes somos.

Siempre queda algo fuera.

El lenguaje nos permite construir una identidad.

Pero nunca consigue agotarla.


El sujeto no es el yo

Aquí aparece una diferencia fundamental.

En el lenguaje cotidiano solemos utilizar "yo" y "sujeto" como si fueran lo mismo.

Para Lacan no lo son.

El yo es la imagen relativamente estable que tenemos de nosotros mismos.

El sujeto aparece precisamente allí donde esa imagen falla.

Surge en una duda.

En un lapsus.

En un sueño.

En un síntoma.

En una contradicción.

Por eso el sujeto dividido no es una persona rota.

Es la forma en que existe cualquier ser hablante.


El inconsciente habla

Freud mostró que el inconsciente no permanece completamente oculto.

Se manifiesta continuamente.

En los sueños.

En los olvidos.

En los actos fallidos.

En los síntomas.

Lacan añade que, cuando eso ocurre, el sujeto aparece dividido.

Una parte habla.

Otra escucha sorprendida lo que acaba de decir.

Como si hubiera descubierto algo sobre sí mismo que desconocía.


La división no es una enfermedad

Puede parecer que estar dividido es un problema.

Pero no lo es.

No existe un ser humano completamente unificado.

Todos vivimos esa distancia entre lo que creemos ser y aquello que verdaderamente nos habita.

La diferencia entre unas personas y otras no consiste en tener o no esa división.

Consiste en la manera en que cada uno aprende a vivir con ella.


¿Qué relación tiene con la falta?

El sujeto está dividido porque también está atravesado por una falta.

Nunca puede representarse completamente mediante palabras.

Siempre existe algo que queda fuera de toda definición.

Esa imposibilidad no es un defecto.

Es precisamente lo que mantiene vivo el deseo.

Si pudiéramos decirlo todo sobre nosotros mismos, dejaríamos de buscar.


¿Y el deseo?

El deseo pertenece precisamente a esa parte del sujeto que nunca queda completamente representada.

Por eso muchas veces deseamos cosas que no comprendemos del todo.

O descubrimos nuestros deseos después de haber actuado.

El sujeto dividido no controla completamente su deseo.

Más bien lo va descubriendo a medida que habla, recuerda, sueña y se relaciona con los demás.


Un ejemplo cotidiano

Alguien afirma convencido:

"No estoy enfadado."

Sin embargo, unos segundos después levanta la voz, responde con agresividad o abandona la conversación.

Lo que dice y lo que hace no coinciden.

No se trata necesariamente de que esté mintiendo.

Es posible que realmente creyera no estar enfadado.

La división del sujeto aparece precisamente en esa distancia entre la conciencia y aquello que el propio comportamiento pone de manifiesto.


Vivir siendo un sujeto dividido

Aceptar que nunca coincidimos completamente con nosotros mismos puede resultar inquietante.

Pero también es profundamente liberador.

No estamos obligados a alcanzar una identidad perfecta.

Podemos cambiar.

Podemos sorprendernos.

Podemos descubrir aspectos nuevos de nosotros mismos.

La división no impide la vida.

Hace posible que siga abierta.


Quédate con esto

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