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El pasaje al acto

¿Qué sucede cuando el sujeto abandona la escena en lugar de intentar dirigirse al Otro?

Avanzado 16 min
El pasaje al acto

¿Qué ocurre cuando alguien abandona de repente toda posibilidad de seguir hablando?

Una discusión termina de forma inesperada.

Alguien sale de la habitación sin decir una palabra.

Otra persona rompe toda relación con su entorno de un día para otro.

En ocasiones, un acto impulsivo cambia una vida en apenas unos segundos.

Después, quienes lo rodean se preguntan:

"¿Por qué hizo eso?"

Muchas veces ni siquiera la propia persona sabe responder.

El psicoanálisis llama pasaje al acto a algunas de estas situaciones.

No porque cualquier decisión brusca lo sea.

Sino porque, en determinados momentos, el sujeto deja de poder sostener su lugar dentro de una situación y rompe con ella de una forma radical.


No todo impulso es un pasaje al acto

Tomamos decisiones precipitadas todos los días.

Compramos algo que no necesitábamos.

Contestamos un mensaje demasiado deprisa.

Nos arrepentimos de una discusión.

Nada de eso constituye necesariamente un pasaje al acto.

Para Lacan este concepto tiene un significado muy preciso.

El pasaje al acto aparece cuando el sujeto ya no encuentra un lugar posible dentro de la escena en la que se encuentra.

No intenta hacerse comprender.

No busca transmitir un mensaje.

Simplemente sale de la escena.

De forma literal o simbólica.


Cuando la angustia resulta insoportable

Todos experimentamos angustia en algún momento.

La mayoría de las veces conseguimos hablar de ella.

Esperar.

Pensar.

Pedir ayuda.

Pero existen situaciones en las que esa angustia alcanza una intensidad difícil de soportar.

Entonces el sujeto puede sentir que permanecer allí ya no es posible.

El pasaje al acto aparece como una salida inmediata.

No resuelve el conflicto.

Simplemente rompe la situación.


Freud ya observó que algunos actos escapan a la reflexión

Freud mostró que muchas decisiones aparentemente irracionales poseen una lógica inconsciente.

Sin embargo, fue Lacan quien desarrolló con mayor precisión la diferencia entre distintas formas de actuar.

No todas las acciones impulsivas significan lo mismo.

Algunas intentan comunicar algo.

Otras representan una huida radical de una situación vivida como insoportable.

Es en este segundo grupo donde sitúa el pasaje al acto.


Lacan: salir de la escena

Una de las imágenes más útiles para comprender este concepto consiste en imaginar una obra de teatro.

Mientras permanecemos sobre el escenario seguimos formando parte de la representación.

Podemos hablar.

Discutir.

Callar.

Mirar.

Incluso realizar un acting out.

Pero seguimos dentro de la escena.

En el pasaje al acto ocurre algo distinto.

El sujeto abandona completamente ese escenario.

Ya no intenta modificar la representación.

Sale de ella.

Por eso Lacan lo describe como una caída fuera del espacio simbólico donde se desarrollaba la relación con el Otro.


Un ejemplo cotidiano

Imaginemos a un trabajador que lleva meses sintiéndose humillado por su jefe.

Nunca expresa su malestar.

Acumula tensión.

Cada día soporta un poco más.

Hasta que una mañana, después de un comentario aparentemente insignificante, deja las llaves sobre la mesa y abandona definitivamente el trabajo sin dirigir una sola palabra a nadie.

No intenta explicar su decisión.

No busca que lo comprendan.

Simplemente desaparece de la situación.

Ese gesto puede acercarse a la lógica del pasaje al acto.

Lo importante no es que haya dejado el trabajo.

Lo importante es la forma en que rompe con toda posibilidad de seguir sosteniendo esa escena.


Acting out y pasaje al acto

Estos dos conceptos suelen confundirse porque ambos implican un acto.

Sin embargo, responden a lógicas muy diferentes.

En el acting out, el sujeto realiza un acto que todavía está dirigido al Otro.

Existe un mensaje.

Aunque resulte difícil comprenderlo.

En el pasaje al acto, ese mensaje desaparece.

El sujeto ya no intenta ser leído.

Simplemente abandona la escena.

Podría decirse que el acting out pide una respuesta.

Mientras que el pasaje al acto renuncia a seguir esperando esa respuesta.


¿Por qué es importante distinguirlos?

Desde fuera ambos comportamientos pueden parecer similares.

Sin embargo, clínicamente no lo son.

Confundir un acting out con un pasaje al acto puede llevar a interpretar de forma equivocada lo que está ocurriendo.

Por eso el analista no se limita a observar el acto.

También intenta comprender la posición que ocupa el sujeto respecto al Otro, al deseo y a la angustia.

No existe una clasificación automática.

Cada caso exige una escucha particular.


El análisis busca que el acto pueda transformarse en palabra

El objetivo del psicoanálisis no consiste en impedir que alguien actúe.

Tampoco en juzgar sus decisiones.

Lo que intenta es que aquello que solo podía expresarse mediante un acto encuentre poco a poco un lugar en el lenguaje.

Cuando el sujeto consigue poner palabras a aquello que antes resultaba insoportable, la necesidad de responder mediante un pasaje al acto puede disminuir.

No porque desaparezcan los conflictos.

Sino porque aparecen nuevas formas de afrontarlos.


Salir de la escena no resuelve el conflicto

A veces pensamos que basta con marcharse para dejar atrás un problema.

Cambiar de trabajo.

Romper una relación.

Mudarse de ciudad.

Cerrar una etapa.

En ocasiones esas decisiones son necesarias.

Pero cuando constituyen un pasaje al acto, el conflicto inconsciente suele acompañar al sujeto.

La escena cambia.

La dificultad permanece.

Por eso el psicoanálisis no se limita a estudiar lo que una persona hace.

También intenta comprender qué lugar ocupaba ese acto dentro de su historia.


Quédate con esto

El pasaje al acto no es simplemente una decisión impulsiva.

Para Lacan constituye una salida radical de una situación en la que el sujeto ya no puede sostener su posición frente al Otro y frente a la angustia.

A diferencia del acting out, aquí ya no existe un mensaje dirigido a alguien.

Existe una ruptura con la escena.

Comprender esa diferencia ayuda a escuchar de otro modo aquellos actos que, desde fuera, parecen completamente incomprensibles.

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