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El amor

Amar parece natural, pero pocas experiencias revelan tanto sobre quiénes somos y qué buscamos.

Intermedio 18 min
El amor

El amor

Introducción

Pocas palabras utilizamos tanto y comprendemos tan poco como el amor.

Decimos que amamos a nuestra pareja, a nuestros hijos, a nuestros amigos, a nuestros padres, a un lugar, a una profesión o incluso a una forma de vida. Sin embargo, cuando intentamos explicar qué es exactamente amar, las respuestas comienzan a volverse imprecisas.

¿Es una emoción?

¿Es una decisión?

¿Es una necesidad?

¿Es el encuentro con alguien que nos completa?

El amor ocupa un lugar central en nuestra existencia. Gran parte de nuestras alegrías, de nuestras decepciones y también de nuestros mayores sufrimientos nacen de él.

El psicoanálisis no entiende el amor como un sentimiento simple ni como una fórmula universal para alcanzar la felicidad. Lo considera una experiencia profundamente humana, atravesada por el deseo, la falta, la historia personal y la manera única en que cada uno se relaciona con los demás.


¿Por qué este tema nos afecta a todos?

Desde que nacemos dependemos de otros.

Necesitamos que alguien nos cuide, nos alimente, nos hable y nos mire.

Antes incluso de comprender el mundo, ya estamos inmersos en una red de vínculos.

Por eso el amor no aparece únicamente en las relaciones de pareja.

También está presente en la amistad.

En la relación entre padres e hijos.

En los afectos familiares.

En el cuidado.

En el deseo de ser reconocidos.

Amar significa exponerse.

Cuando alguien ocupa un lugar importante en nuestra vida también aparece la posibilidad de perderlo, de decepcionarlo o de ser rechazados.

Por eso el amor nunca resulta completamente tranquilo.

Siempre implica una cierta vulnerabilidad.

Y quizá sea precisamente esa fragilidad lo que le da su valor.


¿Por qué nos cuesta entender el amor?

Vivimos rodeados de historias que presentan el amor como un encuentro perfecto.

La literatura, el cine o las redes sociales suelen mostrarnos relaciones en las que dos personas parecen completarse mutuamente.

Sin embargo, la experiencia cotidiana es muy distinta.

Las parejas discuten.

Se malinterpretan.

Desean cosas diferentes.

Cambian con el paso del tiempo.

Muchas veces descubrimos que no amamos únicamente a la persona que tenemos delante.

También amamos aquello que imaginamos de ella.

Las expectativas.

Los proyectos compartidos.

Las ilusiones.

Por eso el amor nunca consiste únicamente en conocer al otro.

También implica enfrentarnos a nuestras propias fantasías.


La mirada del psicoanálisis

Freud mostró que nuestras relaciones amorosas nunca parten de cero.

En ellas reaparecen deseos, identificaciones y formas de vincularnos que comenzaron mucho antes de conocer a la otra persona.

Amamos desde nuestra historia.

No desde una posición completamente nueva.

Lacan fue todavía más lejos.

Una de sus frases más conocidas resume esta idea:

Amar es dar lo que no se tiene a quien no es.

Lejos de ser un juego de palabras, esta afirmación señala que el amor no consiste en poseer al otro ni en completarlo.

Cada persona está atravesada por una falta.

Nadie es completamente autosuficiente.

Precisamente por eso el amor resulta posible.

No porque dos personas formen una unidad perfecta.

Sino porque ambas aceptan encontrarse desde aquello que les falta.

El amor no elimina la diferencia.

La hace habitable.


Un ejemplo cotidiano

Laura y Marcos llevan quince años juntos.

Al principio pensaban igual en casi todo.

Con el tiempo descubren que tienen deseos diferentes.

Ella quiere cambiar de ciudad.

Él prefiere quedarse.

Durante meses interpretan esas diferencias como una señal de que el amor ha terminado.

Poco a poco comprenden que amar no significa pensar siempre igual.

Significa poder seguir construyendo algo común sin exigir que el otro deje de ser quien es.

No desaparecen los conflictos.

Pero cambia la manera de vivirlos.


Algunas ideas equivocadas sobre el amor

«El amor verdadero elimina todos los problemas.»

Ninguna relación está libre de conflictos.

Las diferencias forman parte de cualquier vínculo importante.

Lo decisivo no es evitarlas, sino aprender a convivir con ellas.

«Si alguien me quiere, debería entenderme sin necesidad de hablar.»

El otro no puede leer nuestros pensamientos.

El amor no sustituye a la comunicación.

Muchas decepciones nacen precisamente de esperar que el otro adivine aquello que nunca hemos expresado.

«Amar significa encontrar a la persona perfecta.»

Las personas perfectas no existen.

Cuando dejamos de exigir perfección comienza la posibilidad de encontrarnos con alguien real.

«El amor basta para sostener una relación.»

El amor es importante.

Pero también lo son el respeto, el deseo, la palabra, el cuidado y la capacidad de atravesar juntos los cambios que inevitablemente trae la vida.


¿Qué podemos aprender del amor?

El amor nos enseña que nadie puede vivir completamente solo.

También nos recuerda que ningún vínculo importante elimina nuestra singularidad.

Amar no consiste en desaparecer dentro del otro.

Ni en convertir al otro en una prolongación de nosotros mismos.

Consiste en aceptar que dos historias diferentes pueden encontrarse sin dejar de ser distintas.

El psicoanálisis no promete relaciones perfectas.

Propone comprender mejor aquello que cada uno pone en juego cuando ama.

Porque muchas veces creemos buscar a una persona.

Y, sin saberlo, buscamos también una manera de responder a nuestra propia falta.


Para seguir pensando

Con frecuencia imaginamos que el amor consiste en encontrar a alguien que nos complete.

Quizá la cuestión sea otra.

Tal vez amar no signifique dejar de sentir la falta.

Tal vez signifique descubrir que esa falta puede compartirse sin necesidad de ocultarla.

Porque el amor no elimina nuestra condición humana.

La hace más llevadera.

Y quizá sea precisamente por eso por lo que seguimos buscándolo una y otra vez.

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